
El Parmigianino, "Autorretrato en espejo convexo". Kunsthistorisches Museum, Viena.
Como hizo el Parmigianino, la mano derecha
más grande que la cabeza, adelantada hacia el espectador
y replegándose suavemente, como para proteger
lo que anuncia (…)
Dice Vasari: “Francesco se puso un día
a sacarse su retrato, y se miró con ese propósito
en un espejo convexo, como los que usan los barberos…
Para ello mandó a un tornero que le hiciera
una bola de madera, y tras partirla por la mitad y
reducirla al tamaño del espejo, con gran arte
se puso a copiar cuanto veía en el espejo”,
principalmente su reflejo, del que el retrato
es el reflejo una vez quitado (…)
El alma se asienta.
Pero ¿hasta dónde puede salir por los ojos flotando
y aún regresar a su nido a salvo? Al ser la superficie
del espejo convexa, la distancia aumenta
significativamente; es decir, lo bastante para apuntar
que el alma es un cautivo, tratado humanitariamente, mantenido
en suspenso, incapaz de avanzar hasta mucho más allá
de tu mirada cuando intercepta el cuadro (…)
Pero hay en esa mirada fija una combinación
de ternura, diversión y pesar, tan poderosa
en su contención que uno no puede mirar mucho tiempo (…)
(John Ashbery, fragmentos de Self-Portrait in a Convex Mirror, trad. Javier Marías)
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30 de mayo, 2009
ARBOL PARAISO


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3 de junio, 2009
Hoy me he dado cuenta de que ya no siento miedo y algo, duro como un nódulo, se ha disuelto dentro de mí.
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iluSIÓN? opCIÓN? revoluCIÓN? emoCIÓN?
(Y además: AMPARO – siempre -, GEORG, MELÓN, MJ, ISABEL, PALOMA B., VICTOR – que perdió su “Elegía del perro” – JUANPE, CRISTINA G.B., TOÑI, ISABEL NOGUEIRA, LOURDES – cuyo bebé nacerá en invierno – MAITE, LALY, CECILIA, JP, NATIVIDAD Y MINA )
Mi hija me demanda una seguridad que no siempre tengo. ¿Qué puedo decirle yo? En medio de los túneles por los que deambulamos, todos buscamos un refugio amable, un sitio seguro donde anidar. Todos sentimos el anhelo de ser amados y aliviados en el cuerpo de otro, de que se acepte y se cuide nuestra vulnerabilidad, porque todo es hambre. El corazón no es sólo una viscera de 600 gramos; es la metáfora de mucho más. Como en la amistad no caben pactos firmados, todo es libre. La unión tiene mucho de amor fou, de locura; es voluntaria e indómita, pero tiene que ser siempre de doble entrada o no vale. Debe haber disponibilidad. Si además de eso el amigo nos ofrece libremente su incondicionalidad, entonces debemos celebrar este regalo que la vida no presenta muchas veces. No existe otro lugar más seguro, un refugio antiaéreo más a salvo que la amistad. En ese afecto crecemos, no importa la edad que tengamos. Y cuando algunas veces ese puente que tendemos sobre el vacío se suelta y creemos por un momento de pánico que caemos al abismo, hay que dar como sea ese salto necesario, como si fueras uno de Matrix, para llegar al otro lado. Espero que mi hija pueda reconocer cuando sea adulta la mujer que ha sido su madre, sus decisiones imperfectas, sus errores, su fe en la vida y en la amistad que a veces la ha llevado, precisamente por esa convicción de que siempre hay que luchar por lo que una cree que vale la pena aunque luego todo haya resultado ser un tremendo error, a situaciones difíciles.
Querida Marina, con todas estas personas de las fotos he construido yo mis lugares a salvo. Todas ellas (y bastantes más que no aparecen aquí) me han sostenido y, como ves, en ellos siempre estás tú. Y yo te ayudaré – si puedo – a empoderarte.
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30 de agosto, 2009
DIA DE CUMPLEAÑOS (16 de agosto)
Parafraseo a A. Rich: la luz es crítica en este año crítico (cuarentaytantos) de mi vida. La luz me critica. E ilumina esquinas de mi vida.
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En los canales internacionales, la RAI Due emite un concierto fabuloso de Riccardo Cocciante en Verona, ante miles de personas que cantan con él su “Margherita”. Es increible escuchar esta canción – que habla del silencio – que me ha acompañado toda la vida, después de tantos años sin oirla, en Bagan (Birmania). Siento un escalofrío que no puedo atribuir sólo al aire acondicionado. Es un regalo especialísimo y casual en este crítico día.
Io non posso stare fermo
con le mani nelle mani,
tante cose devo fare
prima che venga domani…
E se lei già sta dormendo
io non posso riposare,
farò in modo che al risveglio
non mi possa più scordare.
Perché questa lunga notte
non sia nera più del nero,
fatti grande, dolce Luna,
e riempi il cielo intero…
E perché quel suo sorriso
possa ritornare ancora,
splendi Sole domattina
come non hai fatto ancora…
E per poi farle cantare
le canzoni che ha imparato,
io le costruirò un silenzio
che nessuno ha mai sentito…
Sveglierò tutti gli amanti
parlerò per ore ed ore,
abbracciamoci più forte
perché lei vuole l’amore.
Poi corriamo per le strade
e mettiamoci a ballare,
perché lei vuole la gioia,
perché lei odia il rancore,
poi con secchi di vernice
coloriamo tutti i muri,
case, vicoli e palazzi,
perché lei ama i colori,
raccogliamo tutti i fiori,
che può darci Primavera,
costruiamole una culla,
per amarci quando è sera.
Poi saliamo su nel cielo
e prendiamole una stella,
perché Margherita è buona,
perché Margherita è bella,
perché Margherita è dolce,
perché Margherita è vera,
perché Margherita ama,
e lo fa una notte intera.
Perché Margherita è un sogno,
perché Margherita è sale,
perché Margherita è il vento,
e non sa che può far male,
perché Margherita è tutto,
ed è lei la mia pazzia.
Margherita, Margherita,
Margherita adesso è mia,
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22 de octubre, 2009
ANTE EL DOLOR DE HELENA (recuerdo clínico)
Helena von Aromsteim había sido mi paciente años atrás. Cuando la volví a ver acudía a mi consulta en un estado de conmoción y tristeza que me impresionó. Durante algunos meses en el diván, Helena fue dedicándose a decir su dolor, su desamparo, su profundo espanto, su asco. Mi vínculo con ella se reducía a poder ser débiles juntos: ella fulminada por la decepción – una decepción que tenía un carácter marcadamente regresivo y, por tanto, de consecuencias muy dolorosas e inesperadamente bloqueantes – y yo, sin dominio aparente sobre ese dolor, me limitaba a acompañarla, al menos en las primeras sesiones.
Helena era una mujer intuitiva y observadora a la que preocupaba el vacío libidinal de su cuerpo tan desvitalizado en aquel momento; su sensación de envilecimiento, su rechazo a su propia feminidad. Se sentía quebrada por dentro, enajenada de sí misma, casi como un autómata que escondía ante todos su derrumbe interior. A lo largo de las sesiones, desgranando reflexiones y recuerdos, mi paciente fue elaborando su propio duelo y esta elaboración, al ser dicha en sus palabras, le fue permitiendo poco a poco ir saliendo de un túnel donde, según sus palabras, sólo había muerte; donde un enfermo la había metido atrayéndola al abismo de su palabra mentirosa. A través de sueños en los que la mirada, los ojos, tenían una enorme importancia, pudo escuchar por fin claramente a su inconsciente, que durante mucho tiempo la había ido advirtiendo de la impunidad, la falta de afecto y la crueldad del otro sin que ella, obstinada, le hiciera caso. Su lucidez traía consigo la muerte de aquel deseo concreto, de la fe en el otro y de la inocencia – algo a lo que mi paciente le costaba renunciar – pero también la convicción de que había que huir a toda costa de un túnel que el otro había recubierto por dentro de soberbia y cobardía, vanidad, tics pequeñoburgueses, ranciedad, autoengaños, sometimientos, mezquindades, soledad y tanta, tanta falta de vida, tanto narcisismo, tanta necesidad de control de los demás, tanto error – y terror.
Atiendo a Helena von Aromsteim un día a la semana. Y espero ayudarla. No tengo la menor duda de que Helena, una mujer con un entorno sano y con recursos propios, saldrá adelante. Sin duda. Noto que ya se ha alejado mucho de esa escena fantasmática de crueldad pues percibir las artimañas teatrales y entrenadas del otro, ayuda sin duda a alejarse, a sentir que sólo se presencia un vodevil grotesco con un final ya predeterminado. Y porque, entre otras cosas, Helena está harta de sostener y embellecer a otros como una constante en su vida. Pero también sé que no olvidará este daño, la inmisericorde crueldad con que la trataron. Las personas que han sido heridas se vuelven peligrosas porque saben que siempre podrán sobrevivir.
29 de octubre, 2009
HABLA HELENA
¿Se puede sobrevivir? Sin duda, se puede. Requiere tiempo y constancia. Y fuerza. Pero se consigue. Lo importante es ser consciente de las artimañas a los que algunas personas nos someten; ver que el error fue apresurarnos al seguir una palabra que resultó ser falaz; el anhelo que pusimos en todo, que sólo fue nuestro ya que el otro nada aportó.
Ahora, cuando veo su sonrisa estereotipada dirigida a otras personas por motivos puramente instrumentalistas y narcisistas, soy plenamente consciente de que no entendió nada; que no aprendió nada de esta historia tan brutal; que vuelve una y otra vez a una escena primigenia donde sus mecanismos de defensa siguen siendo los de siempre. Un esquema sin variaciones que perpetúa la muerte, su retroceso ante el deseo que es vida. Cuando veo su relación insana – con una pérdida de control tan grande – con chicas “atractivas y jovencitas”, en la que se viola el espacio sagrado que debe separar a un adulto de gente tan joven, a un profesor de sus alumnas, sólo siento deseos de alejarme, de no presenciar tanta indignidad. Tanto ellas como yo hemos sido (somos) testigos instrumentalizados de su goce sacrificial, su eterna protesta sin cambios reales, su falta de falo.
Echo increiblemente de menos estar lejos, en otro país, con otro sol, otra temperatura, otra gente. Y huir de esta vulgaridad mezquina y enferma. Cada noche, al meterme en la cama imagino lugares en los que he estado y sido feliz. Son mis lugares a salvo. Y eso me reconforta y me alimenta. Y entonces sé que estoy a punto de curarme de mi propio asco.



El poema de Ashbery me parece precioso porque explica de forma precisa el autorretrato del Parmigianino. La mano protegiéndose de las agresiones del exterior o la mano presta a ejercer una acción dirigida por la bella cabeza. Una acción que seguro es bondadosa.
Por: Muñoz Garrido el 30/05/2009
a las 2:54 pm
El autor del cuadro pinta su mano reflejada en el espejo. La mano adelantada es la izquierda, no su derecha, en un juego engañoso; como en un juego de espejos. Ciertamente hay en su mirada una calma bondadosa y burlona que me atrae mucho. Creo que es así como debemos mirar la vida.
Gracias por el comentario.
Por: box8 el 31/05/2009
a las 5:55 pm
AHORA ES POR LOBO
Todo ángel es terrible.
Y estar muerto es doloroso,
y lleno de recuperación, de modo que uno rastree
lentamente un poco de eternidad. Pero todos los vivos
cometen el mismo error de diferenciar demasiado
tajantemente. Los ángeles (se dice) con frecuencia no
sabrían si andan entre los vivos o entre los muertos.
La corriente eterna arrastra siempre consigo todas
las edades a través de las dos zonas y atruena sobre ambas.
Rainer María Rilke
Por: mimesisazul el 21/06/2009
a las 11:51 am
Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad.
Rodolfo Walsh. Argentina, 1976
Por: juana el 04/07/2009
a las 9:25 am
Nota de humor para Helena.
http://www.youtube.com/watch?v=N79NAo8H1oo&feature=related
Les Luthiers. Bolero de los Celos.
Los Celos no son Cielos, por mucho que algunos se empeñen en quitarle la “i”. Esto es humor, humor, humor y sólo humo.
Por: María José el 22/10/2009
a las 11:41 pm
Los lugares a salvo, como dice Helena, qué necesarios son.
Las palabras que salvan
Por: casilda + sociedadediletantes el 31/10/2009
a las 5:14 pm