Posteado por: BOX8 | 15 junio 2009

LA AGUJA EN EL CORAZÓN (poemas de W.D. Snodgrass)

En el poemario Heart’s Needle (La aguja en el corazón, 1959) con versos de corte confesional, Snodgrass transmite, con ferocidad y austeridad verbal a la vez, el dolor que sintió por la separación de su pequeña hija tras su divorcio. Sus versos manifiestan su angustia a través de una contención elegante que parece enmarcar todo este sufrimiento en una capa de silencio muy personal. A pesar de la tristeza y la añoranza, el autor, con gran tenacidad, ejecuta su decisión de empezar una nueva vida y buscar su propia felicidad.

Snodgrass murió en enero de este año.

Seguimos todavía en lo más crudo del crudo invierno.

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2.

Fines de abril y sois tres; hoy

cavamos tu jardín en el patio.

Para impedir que tu juego se dañe,

perros ajenos por la noche y topos excavando,

cuatro esbeltos listones de madera centinelas

alzan su fina cuerda.

 

Luego fuiste tú la primera en pisarlo.

Y después que cribaste la tierra cuidadosamente

trajiste tu regadera para ahogar

la tierra y a nosotros. Pero estas semillas mezcladas se apiñan

con légamo ligero en sus tenaces hileras.     

Niña, hicimos lo que pudimos.

 

Alguien tendrá que desbrozar y dispersar

los tiernos brotes. Rociarlos a la hora

en que la sombra atraviesa su lecho.

Procura mirarlos cada día

ya que cuando florezcan

estaré lejos.

(Trad. Mª Soledad Sánchez. Publicada en Caja Baja, Revista de literatura, 2005)

 

W.D. Snodgrass

W.D. Snodgrass

 

6.

La Pascua ha llegado

otra vez: el río crece

sobre el suelo deshelado

y las riberas. Cuando llegas traes

un huevo pintado de lavanda.

Gritamos por la orilla para oír 

nuestras voces que desde las colinas vuelven a encontrarnos.

Necesitamos que el paisaje nos repita.

 

Vivías en esta orilla primero.

Mientras los nueve meses transcurrían, supimos

cómo tus pulmones, sumergidos

en el útero, desarrollaban milagrosamente

sus inútiles pliegues hasta que

el aire fiero, frío, se apresuró a hincharlos

como arbustos repletos de hojas. Elegiste el momento,

tomaste aliento y lloraste a pleno pulmón. 

 

Sobre el recodo estancado

vemos la hambrienta golondrina

que exhibe aún su vuelo libre;

nos hundimos en lodo para seguir

al chorlo gritón desde la hierba

que esconde su nido. Ese marzo fue

lluvioso; los ríos crecieron; podías oír los chorlos volar

toda la noche sobre las marismas, gritando.

 

Me recuerdas cómo chillaba        

el mirlo castaño que batía las frágiles alas

dirigiéndose a mi cabeza –

Vi donde su sólido nido, mecido, se balancea 

en las altas cañas meneadas

con los vientos soplando de todos lados.

Si haces memoria, recordarás este lugar. Aún

vives cerca – en la colina de enfrente.

 

Tras el intenso vendaval

del cuatro de julio, todo ese verano,

en las tardes suaves,

cálidas, oímos grandes motosierras chirriar           

como langostas de hierro. Cuadrillas

de chicos de cuellos curtidos pululaban para serrar ramas

sueltas arrancadas por el terrible viento, para cortar

todos los tallos desgarrados que pudieran debilitar el árbol.

 

Entre la broza yacían

estorninos, muertos. Cerca de las pajareras del parque

sorprendimos un día

una paloma, orgullosa, moteada, marrón.

Aleteaba en mis manos con tanto

miedo que la dejé ir.

Su guardián vino. Y le ayudamos a prenderla en una red.

Me recuerdas cosas que casi preferiría olvidar.

 

Me traes a la cabeza

una noche de otoño en que una vez más acudí

a sentarme en tu cama;

gotas de sudor perlaban tus brazos y tu frente

y jadeando pedías aliento,

auxilio, como un niño que, atrapado bajo

sus cómodas mantas de lana, se ahoga en ellas.

Tus pulmones atrapados no tomaban aire.

 

De todas las cosas sólo

tenemos poder para elegir morir;

no es posible rehusar nada más

en este mundo. Y sin embargo yo,

quien dice esto, cuántos días

no pude incorporarme de la cama

al mundo que te usurpa . Niña, tengo otra esposa,

otro hijo. Tratamos de elegir nuestra vida.

(Trad: Mª Soledad Sánchez Gómez. Publicada en Renacimiento, Revista de literatura, 2005)

 

La aguja en el corazón (página)

página de La AGUJA EN EL CORAZÓN


Responses

  1. Precioso, y es que siempre hay que mirar para adelante!

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