Posteado por: BOX8 | 26 marzo 2010

RILKEANA, de Ana Hatherly

 

 

Ana Hatherly

 

Wer abend sind sie, sag mir, die Fahrenden [* ]

Os errantes
os fugazes viajantes
que nós somos
buscando sempre a vibração perdida
diariamente caem
da árvore da memória
onde brilha o nome
o melancólico ansiado barco

Oh que percurso essencial
descrevem os errantes
na sua busca em queda  abismados
sobre si mesmos voltados
percorrendo
a arriscada síntese do exílio!

E tu
vontade insatisfeita
onde encontrarás
os frutos da árvore do querer
as alegrias  do estar  e  do  ser
que nos rompem o peito
de tanto as ansiar?

A rosa do olhar
que na procura reverdece
a todo o instante esquece
o som da queda
e escuta só
o tilintar da sorte
no inventado bolso da esperança
que nos empurra
impele
lisonjeia
num breve sorriso captado
num  furtivo  afago
ilusão de ternura

Mas logo logo
algo nos arranca o curativo
nos retira o tapete mágico do repouso
nos remete
para a nossa condição de feridos atingidos

E na busca heróica
do instante transfigurado
o activo martírio de prosseguir
faz de nós
eternos estrangeiros mal-amados
desamparados
peregrinos recém-chegados

[* “¿Pero quiénes son ellos, me digo, los errantes…?”. Así se inicia la Quinta Elegía a Duino, de Rainer María Rilke,  evocada en este hermoso poema de Ana Hatherly,  en el que esos viajantes en busca de hospitalidad, como cantaba  Battiato, somos todos. Buscando lugares a salvo, buscando el pharmakon que nos cure, la tisana que nos alivie, buscándonos en otros cuerpos a los que intentamos arrancar – como dice la psicoanalista Natividad Corral – algo que no les concierne: nuestra satisfacción, nuestro cuidado, una ilusión de ternura. Seres itinerantes, pero no vagabundos. Aun sin rumbo prefijado, en la travesía del ser hablante, la geografía es la del deseo; y ese deseo no da jamás su brazo a torcer. Eternos extranjeros, buscando en ese árbol de la memoria algo ético y real a que agarrarnos, sabiendo que navegamos siempre solos, pero que “en tanto deseantes, todos somos sujetos itinerantes y que hacemos camino cada vez que enfilamos nuestros pasos en asentimiento a esa ley que, aunque imposible de articular en palabras, rige el empuje de nuestro andar” (Daniel Zimmerman, La mirada). Todo lo verdadero es frágil, y es inútil, sostiene el poeta, pero como decía Fellini refiriéndose a su famosa película, la vida tiene, a pesar de todo, una profunda dulzura de la que no se puede renegar.]

Una de las 463 "tisanas" (pequeños poemas en prosa) de Hatherly, work in progress

Gracias – ¡de nuevo! – a Casilda García Archilla.


Responses

  1. Grata sorpresa, Marisol, tras volver de un viaje, llena de imágenes y palabras de Ana Hahterly, una gran mujer a la que habría que traducir y difundir más en España.
    Gracias por publicar esta “Rilkeana”.

    Recomiendo buscar en you-tube sus filmes: “Revoluçâo”, de 1976 y “Rotura”, de 1977.
    Mucha gacias

    Me gusta


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