Posteado por: BOX8 | 1 noviembre 2010

LA MIRADA, “LA RUE” Y LA CLAVE DEL MUNDO

 

Balthus, "La rue", 1933

 

“La clave del mundo [está] en la hendidura del impúber” (Jacques Lacan: Proposition du 9 octobre sur le psychanalyste de l’Ecole, Editions du Seuil, Paris, 1968).

El cuadro La calle (La rue), escandalizó a la audiencia cuando fue incluido en la exposición dedicada a Balthus en la Galería Pierre de París en 1934, a pesar de que la versión original en la que el hombre apoyaba la mano sobre el pubis de la niña aparece corregida y en la versión final el gesto está ya atenuado con la mano masculina elevada y el puño cerrado. La escena transcurre en la parisina calle de  Bourbon-le-Chateau. El movimiento parece paralizado, o congelado, y ninguno de los personajes que por allí transitan – o casi desfilan – parecen darse cuenta de la agresión sexual que tiene lugar en la parte izquierda del cuadro, sumergidos como están en la soledad cósmica de sus propios pensamientos. La calle se convirtió en una pintura objeto de gran interés para los surrealistas, al plantear cómo un espacio público lleno de gente puede ser a la vez un lugar de un misterioso aislamiento mental con el que se evita una mirada que verdaderamente vea al otro, y la interacción con lo que está teniendo lugar, incluso aunque sea un hecho moralmente rechazable.

Según el psicoanalista Daniel Zimmerman, “Debajo de la falda de la joven, presente y oculta a la vez, se encuentra la mirada. La mano cruzando su vientre pone de manifiesto el vértigo de la confrontación con el objeto que, al estar siempre al margen, resulta el más inasible. Ese gesto retira la falta fálica del terreno de la imagen; operación que establece una barrera: aquella que denominamos pudor.”

Y añade: “Los transeúntes a su alrededor, sin excepción, le vuelven la espalda, cautivados por el mundo que hay que ver. Esta visión ciega, en la que se sostiene toda la escena, es la visión del Otro […] La pelotita roja rebotando sobre el pavimento en el centro del cuadro  (verdadero punto de irradiación donde todas las líneas de la perspectiva convergen) señala un límite: el umbral donde la belleza abre paso a la función de la mirada. La rue de Balthus interroga nuestra propia existencia; pero no porque nos refleje como espejo. Nos recuerda que, respecto a la realidad, estamos inscritos en una función similar a la que el cuadro representa, es decir, tomados en el fantasma.”

Un fantasma, añadiría yo, que con frecuencia nos atrapa y paraliza nuestra actuación ya que en él predomina la indiferencia moral o el miedo.

(Daniel Zimmerman, La mirada, paradigma del objeto en psicoanálisis, Buenos Aires: Letra Viva, 2009)

 


Responses

  1. Inquietante cuadro. Inquietante texto. Todo inquietante… y desgraciadamente muy real.
    ¡Qué grande este sitio! Saludos desde el cono sur.
    Garmendia

    Me gusta


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