Posteado por: box8 | Julio 9, 2009

EL CUERPO, ATRAVESADO POR EL LENGUAJE

“Calle Visión nunca olvides

el dolor del cuerpo

 

nunca lo dividas”

(A. Rich, Oscuros campos de la República)

 

“Nadie sabe lo que puede un cuerpo” decía Spinoza enfrentándose al dualismo cartesiano que propugnaba el dominio del alma racional sobre la irracionalidad corpórea. Y debemos ser conscientes de que el predominio y sobrevaloración de la actividad racional nos ha distanciado históricamente tanto de nuestros propios cuerpos como del de nuestros semejantes. De ahí que, refiriéndome concretamente a la escritura,  debamos cambiar nuestra visión de la poesía como algo universal y abstracto por la convicción de que los poetas transmiten en sus versos una experiencia concreta, y que ésta es fundamentalmente corporal y política.

[...]

El cuerpo es, como mantiene la psicoanalista Ana Gordaliza, “un organismo atravesado por el lenguaje” y – yo añadiría – comandado por una mirada que vigila y se autovigila pues, como dice Foucault, ha interiorizado todos los mecanismos de control y represión. Para que un sujeto sostenga un discurso propio debe escuchar sus propias palabras, y ésta es la condición básica para “sostener” su cuerpo. Si cada experiencia vivida – desamparo, dolor, felicidad, serenidad, humillación – deja huellas en el psiquismo y estas huellas se reviven una y otra vez a través del encuentro con el otro, este encuentro, que construye nuestra subjetividad en nuestros cuerpos, deja a su vez marcas, huellas, en el cuerpo; un cuerpo afectado por la demanda y el deseo, por las palabras. Pero las palabras, el lenguaje, por sí solos, “descorporizados”, sin transitar por el cuerpo, sin impregnarlo y sin impregnarse de él, nunca son  suficientes. En el poema de Adrienne Rich “Our Whole Life” (“Toda nuestra vida”), el inarticulado sufrimiento corporal es la única manera de comunicar la magnitud insoportable del dolor, del estrago:

“Intentar decirle al médico dónde duele

como el argelino

que ha caminado desde su pueblo, ardiendo

su cuerpo entero una nube de dolor

y no hay palabras para esto

excepto él mismo”

“Lo más profundo es la piel”, dijo agudamente Paul Valéry, expresando una hermosa paradoja. Una piel, a través de la que podemos establecer relaciones que pueden conmocionarnos, y que, como matiza Adrienne Rich, está “viva de señales. Nuestra vida y nuestra muerte son inseparables de la liberación o del bloqueo de nuestros cuerpos pensantes”.  No olvidarnos nunca del cuerpo - una entidad física que se traslada de geografía, que nos hace entrar en contacto por impregnación con otros, que cambia de tacto o de olor, que envejece, palpita, goza, o suda en el acto sexual -, con todas las implicaciones que esto conlleva, debería ser un imperativo en nuestras vidas. Cualquier otra idea sublimatoria con que concluyamos una experiencia que se ha encarnado en nosotros es simplemente una renuncia a la vida. 

 ————————–

(Marisol Sánchez. Fragmento de la comunicación presentada el 8 de julio de 2009 en el curso “Contar con el cuerpo: construcciones de la identidad femenina” en los cursos de verano de la UCM en El Escorial.)

Adam Zagajewski (Lvov, actual Ucrania, 1945):

Refiriéndose a la hermosa novela -libro de memorias En la belleza ajena (2003) donde recuerda sus orígenes como poeta y las ciudades en las que vivió entonces: “Cracovia es muy importante para mí. Tiene esa forma medieval con un centro renacentista que me ayuda a organizar mi vida mental. En cambio, me pierdo en las ciudades de Estados Unidos. No tienen centro, son amorfas; no se puede establecer una correspondencia entre la vida interior y la ciudad. En Cracovia, sí (…) Kazimierz, el desolado barrio judío de Cracovia, era como un desierto (…) Desde la infancia o la pubertad soy muy sensible al Holocausto (…) el recuerdo del gran mal que estaba presente en la ciudad de mi infancia casi me paraliza. Y tenía una abuela antisemita que detestaba. En el Kazimierz sólo vivían vagabundos, alcohólicos y prostitutas. Una especie de maldición había caido sobre aquel sitio.”

“Leer poesía requiere mucha energía. El lector de poesía también es un poeta, un poeta que ha decidido no explicarse (…) Detesto el patetismo. Soy partidario de un concepto (de poesía) en el que la ironía no esté ausente. Algo sublime que ha sobrevivido a Auschwitz, un sublime mutilado.”

 —————————————————-

 
 Una mañana en Vicenza
 (En memoria de Josef Brodski y Krzysztof Kieslowski)
 
El sol era tan tierno, tan delicado,
que hasta temíamos por él; un ademán incauto
podía rayarlo, incluso un grito -si alguien hubiera
querido gritar- lo habría puesto en peligro; tan sólo a las veloces golondrinas
de alas duras, como de hierro fundido,
se les permitía silbar en alta voz, porque vivieron
            su infancia
breve, en la inquietud de sus nidos de barro,
junto a sus hermanos, pequeños planetas locos,
negros como bayas silvestres.
En un pequeño café un mozo soñoliento -bajo sus ojos
las últimas sombras de la noche acumuladas- buscaba calderilla
en su bolsillo sin fondo, y el café olía a solemnidad
de tinta de impresión, a dulzura y a Arabia. El azul del cielo prometía
una larga tarde, un infinito día.
Te estaba mirando como si te viera por primera vez.
Y hasta las columnas de Palladio tenían aspecto
de recién nacidas, de recién surgidas de las olas del alba
como Venus, tu compañera mayor.
Empezar de nuevo, contar las pérdidas, contar a los caídos,
empezar el nuevo día, aunque ya no estéis, tú,
a quien dos veces enterramos y lloramos dos veces,
-viviste una vida dos veces más intensa que otros, en dos continentes,
dos idiomas, en la realidad y en la imaginación- y tú, de cara afilada
y una mirada que hacía crecer los objetos y los corazones
          (siempre demasiado pequeños).
No estáis, y por eso llevaremos a partir de ahora una doble vida,
en la luz y en la sombra a la vez, en el sol estridente del día,
en la frescura de los pasillos de piedra, en el duelo, en la alegría.
 
(Versión de Elzbieta Bortkiewicz) 
Vicenza

Vicenza

 

Bárbaros

Éramos nosotros los bárbaros.
Era ante nosotros que temblabais en los palacios.
Nos esperabais con el corazón estremecido.
Era sobre nuestras lenguas que decíais:
quizás se formen sólo de consonantes,
de susurros, murmullos y hojas secas.
En los negros bosques vivíamos nosotros.
Era a nosotros que nos temía Ovidio en Tomos,
éramos nosotros los que veneraban a dioses
cuyos nombres no sabíais pronunciar.
Pero también nosotros conocimos la soledad
y el temor, y deseamos la poesía.

 

Canción del emigrado
En ciudades ajenas venimos al mundo
y las llamamos patria, mas breve es
el tiempo concedido para admirar sus muros y sus torres.
Caminamos de este a oeste, ante nosotros rueda
el gran aro del sol
ardiente, a través del cual, como en el circo,
salta ágilmente un león domado. En ciudades extrañas
contemplamos las obras de viejos maestros
y, sin asombro, en añejos cuadros vemos
nuestros propios rostros. Habíamos existido
antes, e incluso conocíamos el sufrimiento,
nos faltaban tan sólo las palabras. En la iglesia
ortodoxa de París los últimos rusos blancos,
encanecidos, rezan a Dios, varios lustros
más joven que ellos y, como ellos,
impotente. En ciudades ajenas
permaneceremos, como los árboles, como las piedras.
 
(Versión de Elzbieta Bortkiewicz)
 
Posteado por: box8 | Julio 1, 2009

LOS MUERTOS Y LOS VIVOS (poemas de Sharon Olds, I)

PRIMERA PARTE: POEMAS PARA LOS MUERTOS (públicos)

olds1

FOTOGRAFÍA DE UNA NIÑA

La niña está sentada en la tierra dura,

áspero molde de Rusia, en la sequía

de 1921, aturdida,

los ojos cerrados, la boca abierta,

un crudo viento abrasador le sopla

arena en la cara. Hambruna y pubertad

se apoderan de ella. Echada sobre un saco,

el calor descoloca todo lo que lleva puesto,

curvado el tierno radio de su brazo.

No puede no ser bella, pero

se muere de hambre. Adelgaza cada día, y sus huesos

se hacen largos, porosos. El pie de foto dice

que va a morir de hambre ese invierno

con miles de otros seres. En la sima de su cuerpo

los ovarios liberan sus primeros óvulos,

dorados como el grano.

Sharon Olds

Sharon Olds

 

PRIMERA PARTE: POEMAS PARA LOS MUERTOS (personales)

EL ABORTO

Al mes encinta, grandes

coágulos de sangre aparecieron en el agua

verduzca del baño.

De un rojo oscuro como el negro sobre el piélago

traslúcido, como formas de vida

que emergen, medusas de formas definidas

como los hongos.

 

Fue esa la única comparecencia del

niño, formas negras y festoneadas

cayendo lentamente. Un mes después

concebimos a nuestro hijo, y nunca volví

a llorar al que apenas llegó al umbral con su mensaje: que podíamos

hacer los dos una chapuza. Envuelto todo en

púrpura partió como un mensajero

ajusticiado por traer malas noticias.

 

(Trad.  J.J. Almagro y C. Jiménez Arribas)

Posteado por: box8 | Junio 25, 2009

UN LUGAR A SALVO

Curso 2008-09

Este texto me lo pidieron los alumnos de Bachillerato al terminar sus estudios para incluirlo en el CD de despedida que estaban elaborando como recuerdo de su paso por el instituto.

jaisalmer2

UN LUGAR A SALVO

Despedirse nunca es fácil, por eso quisiera que las palabras que ahora os digo sonaran únicamente a mucha esperanza.

Como alumna y profesora que he sido y soy de la enseñanza pública, creo que todos los que ahora acabáis bachillerato y ciclos formativos habéis sido unos privilegiados por haberos educado en unos años cruciales de vuestra vida en un sistema que – a pesar de todas las evidentes posibilidades de mejora – pretende ser igualitario y universal, que intenta dar acceso a todos y todas a la palabra para que la vida democrática pueda seguir avanzando.

Con la educación que os hemos intentado proporcionar, tendréis un acceso privilegiado a la ciencia, a la poesía, al lenguaje, a la política. En una palabra, a la esperanza que os ofrece vuestra propia evolución con empoderamiento y asertividad; dos palabras que para mí son fundamentales para el desarrollo pleno de nuestras vidas.

En estos tiempos de crisis económica y desorientación moral, no escuchéis las voces que os digan que nada va a cambiar, que las cosas son y serán siempre así y que hay que adaptarse, porque no es cierto. Todo es susceptible de cambio, siempre hay una posibilidad de tener pensamiento crítico y soñar – y realizar – otro mundo. Y nosotros dependemos de vuestra generación para que los sueños que nosotros no hemos podido realizar se concreten, se conviertan en algo real. Ahora vosotros seréis protagonistas y al serlo, nos ayudaréis.

Me gustaría que recordarais de vez en cuando dos cosas que yo considero muy importantes y que os digo guiada por el afecto que siento hacia vosotros: en los peores momentos de desamparo emocional, cuando creáis que las cosas no valen la pena y que transitáis por lo que el gran escritor Roberto Bolaño describía como “una nube tóxica en medio de un planeta deshabitado”, buscad lugares seguros, sitios a salvo de esa pobreza emocional, refugios contra la desesperanza. Y mi experiencia personal me ha demostrado que esos lugares-refugio son la amistad y, por supuesto, la cultura. Sólo ellas nos redimen.

Muchísima suerte a todos y a todas en este camino que ahora se abre ante vosotros.

Marisol Sánchez

Posteado por: box8 | Junio 22, 2009

SUMISIÓN, PERTENENCIA Y AMOR (según Francisco Pereña)

Dice el psicoanalista Francisco Pereña:
 
” (…) la sumisión se confunde con el poder, y la humillación pasa a ser moneda de cambio de una pertenencia. Sin ella, la pertenencia carece de consistencia. Esta mujer, sin embargo, no puede olvidar; aún busca en su pareja la protección y le asalta a la vez el mismo temor a ser maltratada o abandonada, o maltratada y a la vez abandonada. No sabe qué hacer. Apenas comienza a comprender que su pareja la necesita pero no la ve, que el hombre suele necesitar esa dependencia pero no confesarla, que ha de ser ella la que cargue con ser la portadora de la dependencia; que es ella la que aparece como quien quiere y necesita, no él, que él tiene la imperiosa necesidad de no reconocer la propia dependencia de ella (…) (Si esa mujer) está advertida, puede quizá darse más cuenta de que pretender de ese hombre una certificación de amor y de pertenencia únicamente lo podría conseguir creando un vínculo exclusivo de culpa, y esa mezcolanza de culpa y reivindicación es un infierno. Tal vínculo es una atadura cruel que consolida la dependencia (del varón), agresiva y asustadiza.
Una dependencia en la que no gobierne el amor (…) está condenada a ser exclusivo e
scenario fantasmático del poder y la sumisión sadomasoquista.”  
 
(F. Pereña, Soledad, pertenencia y transferencia, Madrid: Síntesis, 2006)
 
————————
No todo vale por afecto o amor. Lo difícil para muchas mujeres es la necesidad que sentimos de tener ese lugar
en el otro,  esa pertenencia que te da el amor, y no obtener esa “certificación” por parte de un cierto tipo de hombre al no ser capaces para conseguirla de manipularlo con la culpa, con la victimización, o la hipocondría, que lo paralizará, lo someterá y lo atará (infelizmente) a nosotras, porque nos parecen actitudes innobles e indignas, porque valoramos y respetamos demasiado la libertad propia y ajena para hacerlo, porque sabemos que eso sólo nos hará infelices a todos; porque, en definitiva, nos repugna. Y porque no queremos a nuestro lado súbditos con culpa y sometimiento (que no tienen nada que ver con el amor), a los que inevitablemente dejaríamos de valorar. Es una aporía; no hay solución. Creo que precisamente por negarnos a establecer un vínculo insano (que el propio Pereña describe como un lugar desolado y atormentado donde la demanda de incondicionalidad está hecha de “exigencia y atosigamiento” creando una relación sin vida basada en “el temor y la culpa” que acaba con el amor e incluso con el deseo sexual) en lugar de ser premiadas y reconocidas, recibiremos todas las bofetadas en la cara. No sé si esto es una situación irrevocable incluso aunque haya una correcta y larga terapia psicoanalítica. Si esto es inmodificable, con un hombre incapaz de mantener relaciones no-patológicas, que nunca reconocerá lo mucho que nos necesita ni actuará en consecuencia, y que está convencido de que simplemente le pertenecemos (con el descuido que esto conlleva) porque le somos necesarias, y con nosotras incapaces de exigir, de pedir, o culpabilizar, pero necesitando salvajemente pertenecer, la salvación, en estas relaciones patologizadas,  pasa irremediablemente por el alejamiento por parte del individuo menos enfermo de los dos. No veo otra solución, por triste que ésta sea.  Y como dice la poeta Alta, “I’m not a practising angel”.
Afortunadamente.
Posteado por: box8 | Junio 15, 2009

LA AGUJA EN EL CORAZÓN (poemas de W.D. Snodgrass)

En el poemario Heart’s Needle (La aguja en el corazón, 1959) con versos de corte confesional, Snodgrass transmite, con ferocidad y austeridad verbal a la vez, el dolor que sintió por la separación de su pequeña hija tras su divorcio. Sus versos manifiestan su angustia a través de una contención elegante que parece enmarcar todo este sufrimiento en una capa de silencio muy personal. A pesar de la tristeza y la añoranza, el autor, con gran tenacidad, ejecuta su decisión de empezar una nueva vida y buscar su propia felicidad.

Snodgrass murió en enero de este año.

Seguimos todavía en lo más crudo del crudo invierno.

————————————————————————————

2.

Fines de abril y sois tres; hoy

cavamos tu jardín en el patio.

Para impedir que tu juego se dañe,

perros ajenos por la noche y topos excavando,

cuatro esbeltos listones de madera centinelas

alzan su fina cuerda.

 

Luego fuiste tú la primera en pisarlo.

Y después que cribaste la tierra cuidadosamente

trajiste tu regadera para ahogar

la tierra y a nosotros. Pero estas semillas mezcladas se apiñan

con légamo ligero en sus tenaces hileras.     

Niña, hicimos lo que pudimos.

 

Alguien tendrá que desbrozar y dispersar

los tiernos brotes. Rociarlos a la hora

en que la sombra atraviesa su lecho.

Procura mirarlos cada día

ya que cuando florezcan

estaré lejos.

(Trad. Mª Soledad Sánchez. Publicada en Caja Baja, Revista de literatura, 2005)

 

W.D. Snodgrass

W.D. Snodgrass

 

6.

La Pascua ha llegado

otra vez: el río crece

sobre el suelo deshelado

y las riberas. Cuando llegas traes

un huevo pintado de lavanda.

Gritamos por la orilla para oír 

nuestras voces que desde las colinas vuelven a encontrarnos.

Necesitamos que el paisaje nos repita.

 

Vivías en esta orilla primero.

Mientras los nueve meses transcurrían, supimos

cómo tus pulmones, sumergidos

en el útero, desarrollaban milagrosamente

sus inútiles pliegues hasta que

el aire fiero, frío, se apresuró a hincharlos

como arbustos repletos de hojas. Elegiste el momento,

tomaste aliento y lloraste a pleno pulmón. 

 

Sobre el recodo estancado

vemos la hambrienta golondrina

que exhibe aún su vuelo libre;

nos hundimos en lodo para seguir

al chorlo gritón desde la hierba

que esconde su nido. Ese marzo fue

lluvioso; los ríos crecieron; podías oír los chorlos volar

toda la noche sobre las marismas, gritando.

 

Me recuerdas cómo chillaba        

el mirlo castaño que batía las frágiles alas

dirigiéndose a mi cabeza –

Vi donde su sólido nido, mecido, se balancea 

en las altas cañas meneadas

con los vientos soplando de todos lados.

Si haces memoria, recordarás este lugar. Aún

vives cerca – en la colina de enfrente.

 

Tras el intenso vendaval

del cuatro de julio, todo ese verano,

en las tardes suaves,

cálidas, oímos grandes motosierras chirriar           

como langostas de hierro. Cuadrillas

de chicos de cuellos curtidos pululaban para serrar ramas

sueltas arrancadas por el terrible viento, para cortar

todos los tallos desgarrados que pudieran debilitar el árbol.

 

Entre la broza yacían

estorninos, muertos. Cerca de las pajareras del parque

sorprendimos un día

una paloma, orgullosa, moteada, marrón.

Aleteaba en mis manos con tanto

miedo que la dejé ir.

Su guardián vino. Y le ayudamos a prenderla en una red.

Me recuerdas cosas que casi preferiría olvidar.

 

Me traes a la cabeza

una noche de otoño en que una vez más acudí

a sentarme en tu cama;

gotas de sudor perlaban tus brazos y tu frente

y jadeando pedías aliento,

auxilio, como un niño que, atrapado bajo

sus cómodas mantas de lana, se ahoga en ellas.

Tus pulmones atrapados no tomaban aire.

 

De todas las cosas sólo

tenemos poder para elegir morir;

no es posible rehusar nada más

en este mundo. Y sin embargo yo,

quien dice esto, cuántos días

no pude incorporarme de la cama

al mundo que te usurpa . Niña, tengo otra esposa,

otro hijo. Tratamos de elegir nuestra vida.

(Trad: Mª Soledad Sánchez Gómez. Publicada en Renacimiento, Revista de literatura, 2005)

 

La aguja en el corazón (página)

La aguja en el corazón (página)

Posteado por: box8 | Junio 13, 2009

“DOCTOR ATOMIC”

La ópera “Dr. Atomic” del compositor John Adams (y libreto de Peter Sellars) se estrenó en San Francisco en 2005. Basada en la vida de Oppenheimer, presenta los momentos en que se están haciendo los tests de prueba de la bomba atómica en 1945. Peter Sellars recoge en ella incluso el manual de instrucciones para la construcción de dicha bomba. Todos los detalles técnicos se convierten así en un elemento artístico más.

La compositora Carla Lucero ha comentado en diversas ocasiones que en la conferencia de prensa previa al estreno, que estuvo abierta al público y a la que ella asistió, ninguno de los autores manifestó opinión política alguna sobre un acontecimiento tan horrible como es el uso de estas armas de destrucción. Probablemente (quiero pensar) una compositora y una libretista se habrían enfrentado a la responsabilidad moral y habrían enfocado un asunto tan espinoso como éste desde el punto de vista de la responsabilidad y la emoción personales también. Esta actitud, sin duda, crea puentes y “lugares seguros” entre el artista y el público. En “Doctor Atomic”, los autores jugaron a estar a salvo, atendiendo sólo a los aspectos estéticos de su obra, limitando así otras posibles lecturas y análisis de lo que allí se planteaba al amputar otros significados más enriquecedores y evitar hacerse preguntas que exigían otro tipo de respuestas mucho más inquietantes.

John Adams: "DOCTOR ATOMIC es una ópera, no una lección de historia".

John Adams: "DOCTOR ATOMIC es una ópera, no una lección de historia".

Posteado por: box8 | Mayo 28, 2009

DREAM OF ORDER (poemario de Thomas Avena)

DREAM OF ORDER

 

El poeta norteamericano Thomas Avena murió tras 20 años de lucha contra el SIDA en 2005, cuando sólo tenía 46 años. Esta muerte prematura truncó brutalmente una relación apasionada con la vida y el arte. Dream of Order, recientemente reeditado, es la manifestación del esfuerzo por crear con un cuerpo devastado. Como él mismo escribió en la introducción a su libro Life Sentences, “Aunque no haya forma de estar preparados para la incertidumbre de vivir con esta enfermedad y sus enloquecedoras manifestaciones, este vivir en la incertidumbre, este estado de duda radical, es paralelo, e incluso representa, la conexión con la vida.”

El poema “Three Men Walking – Giacometti”, incluido en Dream of Order es especialmente lúcido. Como destaca la poeta Adrienne Rich, es un poema de pérdida sexual, “no por la muerte, sino por la separación poscoital de los seres, y la estricta autoprotección impuesta por la enfermedad y la posibilidad de embarazo.” Barreras de autoprotección que no son sólo físicas:

 

Lo que queremos

mientras deambulamos

 

por el amargo

laberinto

 

es la pared invisible;                                                                               

Thomas Avena

Thomas Avena

pared que hace de escudo

 

ante el semen

y la sangre

 

ante el goteo brillante

del anillo

 

vaginal, ante

la lenta separación del cuerpo

 

Todavía ansiamos el cuerpo

pero tenemos

 

que evadirlo

 

y lo que queremos

es imposible.

 

(Traducción: Mª Soledad Sánchez)

Las palabras de Avena, hermosas, conmovedoras, terribles, desesperanzadas, me hacen pensar en el tener y no tener, en el rechazo de aquello que quizás deseamos, en la necesidad de levantar una pared de cristal entre el otro y nosotros, jugando a tocarnos las manos pero sabiendo siempre que esa barrera transparente está ahí, inextinguible, produciendo un tacto frio, helador, entre esas manos y las nuestras. Y todo ello elegido voluntariamente dentro de esta condición posmoderna que habitamos en la que las interacciones reales están limitadas y predomina la falsa interacción, la virtual, la irreal, tras la mampara de cristal. Deseamos el compromiso y lo rehusamos porque lo tememos.

Posteado por: box8 | Mayo 22, 2009

COMITÉ DE SUEÑOS por Cristina Gómez Barajas

El poemario Comité de sueños, publicado en Ediciones Casa Vieja, México DF, en el año 2000, expresa la angustia de la autora ante el desmantelamiento y deterioro que sufre la Universidad Nacional Autónoma de México, de la que ella es profesora. Implicada como activista en los movimientos de protesta, expresa su compromiso con el movimiento estudiantil y su rechazo al modelo neoliberal que las autoridades intentaron imponer hace algunos años.

Conocí a Cristina hace dos meses, en Morelia, México, cuando ella presentaba en una conferencia a la poeta peruana Blanca Varela. Me gustó mucho el tono de su voz y que dijera que la poesía nos defiende de las trampas de la vida cuando nos encontramos en paisajes peligrosos porque es algo en lo que yo creo firmemente. Sentí por ella una simpatía inmediata: Cristina es dulce, modesta y extraordinariamente perceptiva y culta. Ella me dijo que en cuanto me vió pensó que yo era “una poeta maldita buena gente”, algo que me hizo reir mucho. Días más tarde, en México DF, me acompañó a librerías y, por Coyoacán, a buscar los videos casi inencontrables sobre el feminicidio en la frontera norte. Con ella descubrí piñatas de colores en los mercados y zumos de frutas sabrosísimos. Hablamos mucho y nos entendimos bien al intercambiar ideas sobre la vida, el amor, la publicación de poesía en España, los hijos y las madres. Allí, en ese DF caótico, destartalado y maravilloso, escribe Cristina Gómez. Ella es como su poesía: dulce, exquisita, vulnerable, lúcida, correosa y valiente.

 

ADVERTENCIA

Cuidado con esa fila

          en que te formas

          pudiera ser que llenes un formato

                     para pagar a plazos tu futuro

          pudiera ser que compres

                      a escondidas tu silencio.

(Comité de sueños)

 

LA CREDENCIAL

Mi madre me reconocía

       por el olfato

       Me sentía

               me amaba

Y yo me le entregaba

        con toda mi fe

        y mi inocencia

 

Pero una mañana

       me desconoció

       me pidió credencial

               para mirarla

 

No me miró siquiera

       No era ella

       era una migala

       una raposa

       una mosca infernal

       una madrastra.

(Comité de sueños)

 

EN MEMORIA

Hoy amaneció el cielo
2 de octubre
como nuestro recuerdo

el odio y el amor
corren por el asfalto
como en aquella plaza

Hoy amaneció siendo
las 5:30 de la tarde
como nuestro recuerdo

el amor ha crecido por años
en cada rebeldía
en cada obrero en lucha

Hoy amaneció así
año sesenta y ocho
como nuestro recuerdo

el odio se convierte
en guerrilla
huelga en la fábrica

Hoy amaneció siendo
2 de octubre 5:30 p.m. año 68
como nuestro amor y nuestro odio

Tomaremos la calle
Como de julio a octubre
Con la esperanza a cuestas

No puede tanta sangre
lavarse con el tiempo
ni perder su sentido

No podrá el asesino
seguir en el silencio
alimentando el miedo,
de la
sangre.

(Publicado en la revista Tiempo Universitario, el 2 de octubre de 2008)

 

ALIENADOS

Cómo explicar

que estos fardos que se arrastran como una pesadilla

no son sino adherencias del miedo en el cemento

          pobres sombras de la vida

                    muecas del disimulo

          Tristeza de no ser

          recuerdo oprobioso de una juventud

                    que pasó como la ventolera

                    dejando una gris aberración

                              de mala fe y torpe cobardía

(Comité de sueños)

 

Mercado en Coyoacán

Mercado en Coyoacán

ALUCINACIÓN DE UNA MANO, O LA ESPERANZA PÓSTUMA Y ABSURDA EN LA CARIDAD DE LA NOCHE

 

Una mujer se acercó a mí y en sus ojos

vi todos mis amores derruidos

y me asombró que alguien amase aún el cadáver,

alguien como esa mujer cuyo susurro

repetía en la noche el eco de todos mis mayores aplastados

y me asombró que alguien lamiese en las costras todavía

tercamente la sustancia que fue oro,

aquello que el tiempo purificó en nada.

Y la vi como quien ve sin creerla

en el desierto la terrible sospecha del agua,

la amé sin atreverme a creerlo.

Y le ofrecí entonces mi cerebro desnudo,

obsceno como un sapo, obsceno como la vida,

como la paz que para nada sirve

animándola a que día tras día lo tocase

dulcemente con su lengua repitiendo

así una ceremonia cuyo sentido único

es que olvidarlo es sagrado.

(Leopoldo María PANERO; poema recogido del blog Brumalba)

—————————-

DECONSTRUCCIÓN/FANTASEO/PREGUNTAS/REFLEXIONES:

El poema es maravilloso, pero sigue celebrando desde un punto de vista masculino “la ética del cuidado” por parte de la mujer; por eso me pregunto qué sucedió después, si tiene ella algo que decir también.

¿Qué le daba él como pago por esa generosidad germinadora? ¿Sentía incredulidad y agradecimiento genuinos porque una mirada hermosa le hubiera rescatado de su vacío? ¿La iluminó a ella a su vez con más luz o se la quiso simplemente arrebatar para recargar de fe y esperanza su corazón desolado, desatendido durante años? ¿Fue un cobarde,  la manipuló porque la necesitaba para aprender por fin a ser hombre y tan sólo atendió egoistamente su bienestar inmediato? ¿Utilizó su recién adquirida fuerza – la que ella le daba – para sentirse independiente, invulnerable? ¿Se alejó definitivamente de la que le reconocía por miedo a algo que no podría controlar? (¿No es eso cobardía?) ¿Desplegó ante ella sus mapas bucaneros y le hizo creer cosas de sí mismo que necesitaba rescatar y no eran del todo ciertas, ese supuesto “oro”? Y, tras ese “olvido sagrado”, ¿fue agradecido y elegante o se comportó – con los restos de aquella fuerza otorgada – como un hombre corriente, vulgar, mintiéndole con la impunidad de la que goza hasta el hombre más miserable del planeta, buscando una vez más, pero ahora con la fuerza de esa nueva virilidad recién adquirida que ella le había regalado, sólo placeres inmediatos, reprimidos, obscenos, en cuerpos jóvenes en la distancia que nada darían, nada ofrecerían, salvo el morbo inmediato de una instantánea con pose muy estudiada en internet para seguir alimentando sus fantasías onanistas? ¿Se suscribiría a videos estúpidos de jovencitas ligeras de ropa para rellenar su vacío sexual y existencial? (¿No es eso cobardía?) ¿Distinguiría lo real – olvido sagrado – de la ficción virtual? ¿Cómo se sentiría ella al ver la afectuosa mirada que a él le dirigía ignorada y sustituida por algo irreal de tan poco valor, de tal vulgaridad? ¿Sentiría alivio al haberse librado de alguien que se mentía tanto a sí mismo y a los demás?

Algo me dice que cuando esa mujer dejó de cuidarle (aunque él al principio no se dio cuenta y pensó con arrogancia y sin ningún remordimiento que sobreviviría muy bien sin ella),  es cuando enfermó lentamente, de manera definitiva y para siempre en su túnel oscuro sin ventanas. Desnudo ya ante ella, sólo podría leer en sus ojos la decepción a la que poco después seguiría inexorablemente la indiferencia y el olvido. Las costras crecerían afectándole todo el cuerpo y gran parte del alma (¿tendría alma?); y se rendiría por fin, como un adicto a la heroína, demudado y solo, solo, solo, cósmicamente solo y desorientado, a los interminables placeres – mudos y sombríos – de las cloacas de internet, o al rescate inane e inútil de relaciones pasadas sin valor que poco o nada le ofrecieron. Triste final para la vida de alguien que quería a toda costa ser un hombre y confundió su camino. 

P.S. Ella nunca hubiera sido tan extraordinariamente vulgar. Ella seguramente siempre tuvo mucha más luz, mucha más fuerza. Más clase. Las mujeres valientes queremos, necesitamos pensar eso.

Entradas antiguas »

Categorías